martes, 29 de julio de 2025

La letra escarlata

 Vivir con el conocimiento de que en cualquier momento del día mi ánimo se hundirá, y aunque no deje salir las lágrimas noto su presión en mis ojos. No poder hacer planes porque puedo quedarme plantado, aterrado sin saber el motivo, ante la puerta de mi casa mientras siento que ésta se me viene encima, y a la vez siendo incapaz de abrir la puerta para salir, cosa que sólo consigo cuando tengo alguna obligación imperante y con mucho esfuerzo. Son demasiadas las veces que como cualquier cosa, aunque apenas me quede nada, porque no he sido capaz de ir a hacer la compra cuando tenía planeado.

¿Salir? Sí, tuve amigos. Hoy en día vivo en una completa soledad y no me siento capaz de salir a conocer gente nueva. No tengo fuerza para hacer ejercicio o arreglar la casa aunque siempre me levante pensando que ese será el día en el que lo consiga; fracaso. 

¿Y de conocer chicas? Mi desconfianza tras todo lo que he vivido está a niveles máximos. A eso hay que sumarle que no puedo venderme si yo o estoy a gusto conmigo y de esa maldita relación sólo me llevé las secuelas y el estigma de ser un maltratador: uno de esos muchos que no han hecho nada pero que nada valemos ante los ojos de la ley, así nuestras versiones, nuestras pruebas y todo aquello que podamos demostrar es descartado por tener pene. ¿Cómo puedes defenderte de algo si te condenan antes de que sepas siquiera de qué se te está acusando?¿Si no te dejan saber qué testimonio te está condenando?

Tras mucha insistencia conseguí obtener las acusaciones cinco años después, con la condena cumplida. 

¿Y cuál fue mi crimen? Intenté ayudar a una joven rumana que me convenció de que ejercía la prostitución por necesidad de ese mundo. Le di todo. Dejé mis estudios para apoyarla con los suyos y que pudiera salir adelante e intentar hacer algo en la vida. Le conseguí varias entrevistas de trabajo que rechazó con diferentes excusas... Y claro, al final te estrellas de bruces contra la realidad y te enteras de que no sólo ejercer la prostitución era una elección que había escogido por gusto, sino que también tienes la desgracia de averiguar (a posteriori, claro) lo que es tener una relación con una persona con trastorno narcisista.

Y es que no sólo siguió ejerciendo la prostitución pese a que yo le daba más de la mitad de mi sueldo para que ella y sus hijos tuvieran todo cubierto, es que también tuvo aventuras, aguanté ese maltrato que es la luz de gas, la triangulación y en ocasiones concretas incluso agresiones físicas que, pese a ser desarrolladas en un ámbito de broma, me humillaban. 

Dos años con una persona que jamás me dio las gracias por nada ni, salvo en una única ocasión, me dijo absolutamente nada bueno. 

Y la culpa no es mía por mucho que la sienta, pero no paro de arrepentirme de todo lo que excusé y de no haber huido de allí y haber permitido semejantes humillaciones. Y todo para acabar marcado con esa "M" escarlata que con la que un hombre ve destruida su vida social para siempre (y más en una ciudad pequeña). 

Ella la víctima incluso habiéndose contradicho en su declaración. Yo el culpable, pese a las conversaciones, las geolocalizaciones y demás que echaban por tierra su discurso. 

Sí, a veces la casa me come, pero salir a este mundo corrupto que hemos creado me da mucho más miedo por el maldito estigma.

Y sólo deseo poder marcharme de este maldito país que hubiera deseado que se salvase... Pero está claro que hay cosas que no se pueden cambiar y Europa ya cayó, hace demasiado tiempo que pasamos el PNR. 

Sólo espero a la justicia que pueda aplicarse después de que finalice esta vida.

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