jueves, 17 de julio de 2025

Niñez

 Antes de que la maldad de este mundo lo destruyera, hubo un niño que vivía en un mundo en el que, aunque las cosas no acabasen bien, siempre creía en nuevas oportunidades y esas ideas que se atribuyen a la humanidad existían. 

Pase casi toda mi vida enamorado de alguien, con amores idealistas sacados de películas cursis, o buscando a quién amar las raras veces que no tenia a alguien en mente. 

No recuerdo quién fue mi primer "amor"... Podría hacer una lista de las personas de las que recuerdo que he estado enganchado y desde muy niño: recuerdo que la primera chica fue Chelo, aunque no puedo ni ponerle cara, pues yo tan sólo tenía siete años y por aquellos entonces, no sabía nada de relaciones, eso sin tener en cuenta que mi idea del amor era simplemente el recibir atención y devolverla. Luego vino Toñi y tras ellas, durante mis años de colegio, podría nombrar a Jara, Laura, María José, Cristina... En algún momento u otro mi atención cambiaba de una a otra, acostumbrado a ser ignorado pues no era más que un crío muy alejado de ser "un chico popular" de esos que buscaban las chicas. 

Quizá en 1º de BUP, al menos la primera vez que lo hice, apenas pude estar enganchado de nadie pues apenas pasaba por el instituto debido al acoso que sufría. Sí es cierto que mientras mantuve el grupo de amigos del colegio tuve una pequeña desventura con la chica guapa del grupillo con el que nos juntábamos.  Recuerdo cómo llovía a cántaros cuando la acompañamos a su casa, al final, para no mojarse, el resto se quedó a unos pocos metros de nosotros mientras yo anduve hasta su puerta y allí, armándome de valor y con mil rechazos a mis espaldas, le pedí un beso de despedida, sin especificar. Para mi sorpresa sí recibí un pico.

Emocionado me reuní con el resto dando saltos de emoción una vez se hubo desaparecido en el interior de su vivienda y, para mi desgracia, el resto se había quedado hablando de algún tema que los tenía absortos y nadie vio lo que ocurría. 

De las hostias que me había llevado con las mujeres esa fue una dura pues yo lo conté emocionado pensando que todos lo habrían visto y estarían tan sorprendidos como yo; sin embargo, luego ella negó que hubiese ocurrido y no sólo tuve que cargar con la decepción de saber que se avergonzaba de que hubiera pasado, también quedé como un mentiroso ante todos pues ni mis amigos me creyeron.

Ese año también hubo un tonteo con una compañera de clase mayor que yo llamada Ana que tampoco acabó bien y acabó derivando en que sufriese acoso y agresiones constantes en el instituto. 

Y así, junto a muchas otras situaciones, mi autoestima fue decayendo.


No hay comentarios:

Publicar un comentario